Cerezo Ibicenco — Floración

Absoluto

Cerezo Ibicenco

Que la luz primera que despierta los cerezos
despierte también mi alma.
Que cada pétalo rosado que cae sobre la tierra
lleve consigo lo que ya no necesito,
y deje en su lugar un espacio limpio,
dulce, abierto a lo nuevo.

Que el aliento tibio del Mediterráneo
bañe mis pasos,
y que la isla me recuerde
que todo renace, incluso lo que temía perdido.

Que la flor del cerezo,
tan leve, tan sincera, tan breve,
me enseñe la fuerza de lo frágil
y la belleza de lo que todavía no es fruto,
pero ya promete plenitud.

Que al ungirme de Floración,
se despierte en mí un jardín sereno:
paz que respira hondo,
gratitud que ilumina,
y una alegría callada que se posa sobre la piel
como un rayo rosa.

Que donde vaya, florezca.
Que donde mire, encuentre vida.
Que donde toque, deje luz.

Y que este perfume,
nacido entre pétalos de Ibiza,
sea mi bendición suave,
mi renacimiento diario,
mi amuleto de belleza y claridad.

Así es.
Así será.
Así florezco. 

 

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